sábado, 23 de marzo de 2013

Derechos laborales para trabajadoras domésticas


Por Jorge Duarte*

Mientras todas las miradas se concentraban en el Vaticano, en el Congreso de la Nación se convirtió en ley el Régimen de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.

La nueva legislación reglamenta uno de los sectores más desprotegidos del mundo laboral argentino y otorga derechos laborales a, aproximadamente, 1.200.000 trabajadores y trabajadoras. Licencia anual ordinaria, obligatoriedad de ART y descanso regulado son algunos de sus puntos más importantes.
Después de más de 55 años, los trabajadores que desarrollan tareas como Personal Doméstico contarán con un régimen laboral que le reconozca derechos laborales y reemplace el decreto-ley de la dictadura firmado por Pedro Eugenio Aramburu en 1956. El régimen aprobado el miércoles parte de un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo en 2010 que fue un reclamo constante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Lo conseguido es un paso muy importante en materia de reconocimientos de derechos para un sector muy vulnerable de los trabajadores.
El nuevo Régimen de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares impactará de lleno en un mundo laboral en el cual reina la informalidad. El número de trabajadores y trabajadoras no registradas en el sector asciende a casi el 85%. De este universo, el 98% son mujeres y de ellas el 38% son migrantes, lo que las coloca en un grado aún más alto de vulnerabilidad. Según un informe del Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina (Cemyt), del total de las mujeres que se insertan en el mercado laboral, el 20% lo realiza dentro del servicio doméstico y cobran en promedio sólo $9,50 la hora.
El nuevo régimen laboral reconoce derechos básicos como  la jornada de trabajo que no podrá exceder las 8 horas diarias o 48 horas semanales (en caso de superarlos se deberá pagar como horas extra), un descanso semanal de 35 horas corridas a partir del sábado a las 13hs, una licencia anual ordinaria con pago de la retribución normal y habitual de 14 a 35 días según la antigüedad, una licencia paga por enfermedad o accidente inculpable de hasta seis meses y la obligación del empleador de contratar a favor del trabajador una ART. Además, prohíbe el trabajo en el sector para menores de 16 años y establece que para trabajadores de entre 16 y 18 años la labor no podrá superar las 6 horas diarias y las 36 horas semanales. También prohíbe la contratación "con cama" para los trabajadores de entre 16 y 18 años.
Igualmente la ley aprobada el miércoles obliga a la implementación de una libreta de trabajo por cada trabajador y encomienda al Ministerio de Trabajo de la Nación y a la AFIP la elaboración de un sistema de registro simplificado que permita con facilidad formalizar a los trabajadores del sector. También  crea una Comisión Nacional del Trabajo de Casas Particulares como órgano de control y un tribunal para canalizar las denuncias de trabajadores.
Ahora resta que lo votado sea promulgado por el Poder Ejecutivo y que en la práctica la masa de trabajadores y trabajadoras del servicio doméstico conquiste los mismos derechos que sus pares de las demás actividades. Si esto se cumple finalmente podremos festejar un paso adelante en la integración de uno de los sectores más relegados de los trabajadores argentinos.

* Periodista especializado en temas gremiales / @ludistas
Nota originalmente publicada en Marcha

jueves, 14 de marzo de 2013

El legado de Chávez en los trabajadores venezolanos: la LOTTT


Por Jorge Duarte @ludistas

Prohibición de los despidos sin causa, estabilidad laboral, participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas y prohibición de la tercerización son algunos de los derechos obtenidos por los trabajadores venezolanos que, desde hace poco menos de un año, cuentan con la legislación laboral más favorable de la región, la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT).

La LOTTT promulgada por Chávez en las vísperas del primero de mayo de 2012 consolidó el último logro de trascendental relevancia del gobernante bolivariano que llevaba entonces 13 años al frente de la República de Venezuela. La legislación laboral que comenzó a regir los designios de los trabajadores venezolanos desde entonces se convirtió en el faro a seguir por los movimientos obreros de una región latinoamericana todavía golpeada por los designios del neoliberalismo. Con un total de 554 artículos y una extensión importante, le nueva ley venezolana abarca la totalidad de la vida laboral, reconoce derechos históricamente perseguidos por el movimiento obrero y establece sanciones ejemplificadoras para quienes no se adecuen a ella.

Verdad de perogrullo es que la legislación laboral Argentina desde el peronismo en adelante era un ejemplo para los demás países de la región. Esa legislación que fue atacada sistemáticamente desde los gobiernos de facto en adelante y que hoy se encuentra en pleno debate por los flagelos del trabajo no registrado, la tercerización y el fraude laboral que la aquejan ha sido superada. La LOTTT venezolana otorga mayores reconocimientos de estabilidad laboral a los trabajadores, prohíbe los despidos injustificados y sanciona a quienes los practiquen con penas de prisión efectiva. Además, los trabajadores ante la existencia de un despido injustificado tienen derecho de solicitar su reincorporación inmediata y cobrar los días caídos.

Trascendental en la LOTTT es la presunción amplia de la existencia de relación de trabajo y la prohibición de la tercerización, una de las mayores deudas de la legislación Argentina. La nueva legislación laboral bolivariana establece que la tercerización se considera fraude y queda prohibida. La ley entiende por tercerización del trabajo a aquellas actividades de carácter permanente que están relacionadas de manera directa con el proceso productivo y sin cuya ejecución se afectarían o interrumpirían las operaciones. Todos los trabajadores cuentan los mismos derechos y un agregado: se establece el principio de intangibilidad y progresividad de derechos y beneficios laborales, por lo tanto no podrán sufrir desmejoras y tenderán a su progresivo desarrollo.

También la legislación laboral venezolana estableció las licencias maternales más extensas del continente con permisos prenatales de 6 semanas y postnatales de 20 semanas y un período de inamovilidad del trabajador de su cargo por el lapso de 2 años después de haber tenido familia. Además, se reduce el período de prueba a un mes y establece que el bono vacacional de los trabajadores es de 15 días más un día adicional por cada año de servicio, hasta un total de 30 días, lo que amplió en 8 días la legislación que se encontraba vigente hasta entonces.
Un tema que está desde hace tiempo en agenda del movimiento obrero organizado en la Argentina y que incluso tiene proyectos presentados en la Cámara de Diputados es la participación de los trabajadores en las ganancias. Ese derecho, de avanzada para la legislación de la región, también se concede en la nueva LOTTT venezolana. Se le reconoce a todo trabajador el derecho a participar en las ganancias empresarias por un equivalente al 15% de los beneficios líquidos anuales.

No menor en la misma legislación es la estabilidad laboral garantizada para quienes tengan fueros sindicales o participen de negociaciones paritarias. Asimismo se propone la titularidad individual del derecho de huelga con la consiguiente estabilidad durante su ejercicio. De esta manera, se admite el piquete, la huelga de solidaridad y la estabilidad de todos los trabajadores mientras ejerciten la huelga mediante el fuero sindical previamente explicado. Estas cláusulas ya lograron la representación  de trabajadores en fábricas y empresas donde antes no había posibilidad de obtenerla. También permitió de pelear, con la protección de estabilidad laboral, salarios y condiciones de empleo dentro de los establecimientos.

Esta nueva legislación en material gremial, pionera en toda la región, es uno de los grandes legados que dejó Chávez tras su partida a todos los países de la región. Garantizar esta legislación laboral, sostener las políticas sociales y profundizar los procesos de inclusión característicos de los años del gobierno chavista son sólo algunos de los desafíos que se les plantean a los trabajadores venezolanos de cara a una nueva etapa. Las cartas están echadas y en breve empezaremos a ver algunos indicios de lo que viene.

viernes, 8 de marzo de 2013

Paritarias 2013: conflictividad gremial y acuerdos dispersos

Por Jorge Duarte @ludistas


Tras los primeros 2 meses se puede empezar a evaluar el desarrollo de las negociaciones paritarias de 2013. Pioneros en las negociaciones nacionales 2013 fueron los trabajadores Bancarios, Aceiteros, de Luz y Fuerza y Docentes. Los cuatro casos presentaron una variedad de modalidades de acuerdos y una “conflictividad latente” que promete con extenderse.

El 2013 arrancó con la certeza que será un año donde la conflictividad gremial estará a la orden del día. Los debates en torno al monto de inflación de 2012, patrón con el cual se suelen discutir las actualizaciones salariales, y la aceleración del aumento de precios generó un clima enrarecido de negociación. Desde el gobierno sugirieron que una cifra adecuada de actualización salarial sería alrededor del 20%. De plano los gremios enrolados en las diversas centrales sindicales descartaron el porcentaje por insuficiente e insistieron en que debía colocarse en torno al 25% o 30%.
Sabido es que las negociaciones paritarias cuentan con la presencia de empleadores y trabajadores. Lo que es menos conocido es el rol importante que el gobierno, a través del Ministerio de Trabajo, desempeña para poder acercar posiciones (o todo lo contrario). En 2013 el Ministerio de trabajo comenzó desempeñando un rol activo en las negociaciones salariales. Desde el inicio de las reuniones de Aceiteros y Bancarios hubo declaraciones de esos sectores empresarios con alta rentabilidad que expresaban que desde el gobierno recibían presiones para no otorgar aumentos a sus trabajadores que disparen las expectativas salariales en otros sectores. Mantenerse alrededor del 20% era la directiva aunque pudieran dar más por la rentabilidad del sector.
El futuro llegó y las paritarias 2013 ya comenzaron a palparse en los bolsillos de los trabajadores. Los cuatro gremios que hicieron punta de lanza en las negociaciones, por tener acuerdos que vencen con el año calendario, son: Aceiteros, Bancarios, Luz y Fuerza y Docentes. Con negociaciones que se presentaron más complejas que años anteriores se puede comenzar a sacar algunas conclusiones de los acuerdos a los que arribaron. Vemos lo que reflejan los números:

Cuadro n° 1: Acuerdos paritarios 2013

Porcentaje (%)
Cuotas
Período
Suma fija
Aceiteros
22 a 25*
1
12 meses
$5.520
Bancarios
20**
1
3 meses
$770
Docentes
22
3
12 meses
No
Luz y Fuerza
31,6
3
18 meses
No
Fuente: Elaboración propia en base a diversas fuentes gremiales
* Entre 22% y 25% de acuerdo a la categoría.
** Se acordó una suma fija equivalente al 20% del salario mínimo como acuerdo puente.

La constante en las negociaciones paritarias hasta ahora fue la conflictividad y las presiones del Ministerio de Trabajo. Los gremios de las cuatro actividades que al momento tienen negociaciones cerradas han llegado a la instancia de decretar un paro nacional (en el caso de Luz y fuerza no llegó a concretarse) por falta de propuestas satisfactorias. Incluso los trabajadores Aceiteros declararon un paro por tiempo indeterminado hasta cerrar las negociaciones. El resto, el contenido de lo firmado, es variable y presenta una multiplicidad de alternativas imprevistas antes del inicio de sentarse en la mesa de diálogo.
Los primeros en acordar, luego de un paro de actividades y semanas de negociaciones fueron los trabajadores bancarios. Con una modalidad que suelen repetir año tras año, un arreglo por 3 meses con una suma fija a cuenta de futuros aumentos, dieron el puntapié inicial en materia de pelea salarial. La disputa de los Bancarios este año contó con el ingrediente de un actor inesperado: El Ministerio de Trabajo que se negaba a homologar un acuerdo por corto plazo. Finalmente, y con arreglo de partes fuera del ámbito ministerial, se firmó que los trabajadores del sector percibirán por 3 meses $1.444 (equivalente al 20% del salario mínimo garantizado de la actividad) más una suma por única vez de $770. Corto plazo resuelto y a seguir negociando cuando aclare el panorama.
No menos conflictiva fue la paritaria de los trabajadores Aceiteros, quienes negociaron un mes y, luego de la etapa de conciliación, dispusieron un paro por tiempo indeterminado hasta firmar un acuerdo salarial. La situación se destrabó 36 hs. más tarde sellando incrementos para el sector que van desde el 22% al 25% de acuerdo a la categoría de convenio y una suma fija de $5.520. Acuerdo tradicional que fue el primero en perforar el techo del 20% para los 15 mil trabajadores del sector.
Distinta suerte corrieron los Docentes. Con negociaciones que prometían comenzar en enero para no llegar con conflicto al inicio de clases, el 2013 los dejó en una situación similar a la del año anterior. Días antes del inicio del ciclo lectivo, sin acuerdo de los gremios, el Gobierno Nacional decidió cerrar unilateralmente las paritarias y otorgar un aumento del 22% en 3 tramos que dejó altamente disconformes a los trabajadores. De esta manera, sin negociaciones nacionales para zanjar la diferencia, las clases empezaron con un paro de los 5 gremios nacionales y a la espera de un plan de lucha. Decreto que no hizo más que cristalizar la discrepancia.
La semana pasada se selló la paritaria de los trabajadores de Luz y Fuerza. El gremio, que tiene el acuerdo salarial vencido el 31 de diciembre, pactó un incremento del 30% en 3 tramos por un lapso de 18 meses. Este arreglo dispone un incremento del 18% a partir de enero del 2013, el 5% no acumulativo desde junio y un 7% acumulativo a partir de enero del 2014. Al ser este último 7% acumulativo termina redondeando un incremento total en el lapso de 18 meses de 31,6%. Paritaria extendida, que mantiene el techo del 20% para 2013 y deja a los 12 mil trabajadores del sector sin nuevas negociaciones hasta mitad de 2014.
Al cierre de la primera tanda de negociaciones entre trabajadores y empresarios podemos concluir que la dinámica ha sido previsible. Un año que prometía una conflictividad gremial en ascenso hasta el momento demostró que en todos los casos se cumple con esa profecía. Lo que ha sido menos previsible es el contenido de los acuerdos. Si bien se esperaba que la disputa se presente en torno a perforar el techo del 20%, lo que no estaba claro era si los trabajadores podrían conseguir acuerdos semestrales. Hasta el momento no ocurrió, y la sorpresa la dio Luz y Fuerza con un acuerdo extendido (18 meses) que amenaza con replicarse en otras actividades. De marzo a mayo vencen la mayor parte de los acuerdos salariales vigentes. Veremos si se respetan estos patrones, si las centrales sindicales más combativas logran mejores aumentos o la dinámica de lo impensado se vuelve a instalar en la mesa de discusión.


jueves, 28 de febrero de 2013

Convenios que no convienen

Por Jorge Duarte*
La negociación colectiva no sólo abarca temas vinculados a lo salarial sino que también aborda temas específicos de las condiciones laborales. La flexibilización, herencia fatídica de los 90, todavía hace mella en las jornadas laborales y aún se encuentra presente marcando el ritmo de trabajo.

En un país donde un tercio de los trabajadores se encuentra no registrado, se podría pensar que las condiciones laborales de aquellos que están amparados por un convenio colectivo de trabajo no merecen ser tratadas. Sin embargo, al poner la lupa en los mecanismos de flexibilización laboral, aún presentes en los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT), reconocemos que el efecto residual de la década de 1990 todavía tiene mucho peso.
Al recorrer el artículo “La negociación colectiva en Argentina. Descripción y análisis crítico”, de Luis Campos y Guillermo Gianibelli, encontramos que dispositivos de flexibilización de la jornada laboral tales como el establecimiento de turnos de trabajo, fijos o rotativos, la habilitación por convenio de la fragmentación del período de descanso anual y mecanismos de cálculo de la jornada de trabajo en base a promedios siguen presentes en los CCT que regulan la vida laboral de los trabajadores registrados bajo convenio. La negociación colectiva pone foco principalmente en las cuestiones vinculadas a lo salarial y desconoce las formas de flexibilización que precarizan las condiciones laborales de los trabajadores registrados.
Ejemplo de ello fue lo sucedido en las negociaciones colectivas de 2011, en el que podemos encontrar que en el 43% de los convenios colectivos homologados ese año se establecen turnos de trabajo, fijos o rotativos, que flexibilizan las condiciones de los trabajadores del sector que regulan. Además, las cláusulas que habilitan la fragmentación del período de descanso anual de manera unilateral por la patronal aparecen en el 27% de los convenios, mientras que mecanismos de cálculo de la jornada de trabajo en base a promedios que establecen jornadas de 12 horas a cambio de otras de 4 horas se pueden encontrar en el 7% de los mismos.
Cuadro: Distintos mecanismos de flexibilización laboral en convenios homologados en 2011 –En %-.
Fuente: Elaboración propia en base a “La negociación colectiva en Argentina. Descripción y análisis crítico” de Luis Campos y Guillermo Gianibelli.
También se presentan clausulas vinculadas a la flexibilización de lo referente estrictamente a las tareas que realiza el trabajador. Como bien dicen Campos y Gianibelli: “La definición de las categorías profesionales en los convenios colectivos, y la asignación de tareas específicas a cada una de ellas, constituyó una constante en la historia de la negociación colectiva en nuestro país. Este sistema operaba como garantía para los trabajadores, quienes de esta manera podían imponer límites al ejercicio de los poderes patronales en cuanto a la organización del trabajo”. Esto fue históricamente cuestionado por los empresarios y finalmente erosionado en los 90, abriendo camino a empleadores con menores restricciones para consumir productivamente la fuerza de trabajo. Sin embargo, esto no es un problema de décadas pasadas, sino que aún tiene vigencia. Las cláusulas que permiten la polivalencia de funciones flexibilizando el sistema de categorías se encuentran presentes en el 34% de los convenios colectivos homologados durante 2011. Pasado que es presente.
Lo que también es presente y se vincula con modos más aggiornados de flexibilización de la organización de trabajo, tiene que ver con la incorporación de cláusulas que habilitan formas tales como el trabajo en equipos, células de trabajo, círculos de calidad, etc. Estas cláusulas que desregulan las jornadas laborales y se fundan en la visión de que los trabajadores son competidores entre sí y no compañeros, se pueden observar en el 8% de los convenios homologados en 2011 por el Ministerio de Trabajo.
No menos importante es la incorporación de sistemas arbitrarios avaladas por los Convenios Colectivos de Trabajo dentro de los mecanismos de promoción y evaluación de desempeño. Estas cláusulas, que acrecientan el poder de discrecionalidad de los empleadores en base a cuestiones subjetivas como la “proactividad” o la “predisposición”, se detectan en el 32% de los convenios homologados en 2011.
Mientras el trabajo no registrado es un problema que fundamentalmente debe ser atacado por políticas estatales activas, la flexibilización dentro de los convenios tiene un componente muy fuerte de responsabilidad de los gremios cuyos representantes avalan estas situaciones. Un mercado laboral en el que la desocupación no pone en jaque a los trabajadores ocupados genera el marco necesario para que los gremios ataquen el problema.
Hay consenso en lo perjudicial de las políticas neoliberales, pero pareciera que no hay tal consenso en revertir sus consecuencias. Convenios que son renovados automáticamente sin debatir problemas de fondo que se arrastran hace años y empleadores que acuerdan con gremios débiles (o que miran para el costado) altos márgenes de maniobra para potenciar el consumo de la mano de obra son la más clara expresión de la flexibilización legalizada. Los 90 todavía no se fueron.

* Periodista especializado en temas gremiales / @ludistas
Nota originalmente publicada en Marcha

jueves, 21 de febrero de 2013

La foto del mercado laboral con los colores de la precarización



Por Jorge Duarte*
El panorama de 2013 se viene con la certidumbre de negociaciones paritarias complejas y con un mercado laboral con desigualdades importantes. La informalidad laboral, la precarización y las tercerizaciones son los ingredientes de un plato complejo.

Según las cifras oficiales difundidas por el Ministerio de Trabajo de la Nación, dentro del mercado laboral se encuentran un total de 15.913.400 personas ocupadas. De ese total, los trabajadores con aportes y beneficios sociales suman 10.553.566, es decir un 66,3% del total de personas ocupadas. Dentro de este grupo, los que se encuentran registrados en relación de dependencia suman 8,5 millones, mientras que los restantes son trabajadores cuentapropistas. Además, según estas cifras oficiales, los datos más alarmantes se vinculan a los que no entran en ese 66,3%. La cantidad de trabajadores no registrados en el país llegan a los 5.360.000 de personas. Estos números respaldan los análisis que expresan que un tercio de los trabajadores de la Argentina se encuentra dentro de la informalidad laboral.
Estar dentro de la masa del 33,7% de trabajadores no registrados representa bastante más que no tener aportes jubilatorios y cobertura social -lo que de por sí no es poco-. Las condiciones laborales de los trabajadores no registrados se encuentran muy por debajo de las condiciones laborales de los trabajadores que sí lo están. Esta desprotección en las condiciones en las que se desarrolla el empleo implica, en muchos sectores, mayores riesgos para la salud y mayores índices de insalubridad, ligado a la incapacidad de negociar mejoras por la condición precaria en la que se encuentran. Sin embargo, el problema también tiene un componente económico muy fuerte. Los salarios de los trabajadores no registrados son, aproximadamente, un 30% menores a los que perciben por el mismo trabajo quienes se encuentran registrados.
Para graficar el componente económico del impacto en el salario del trabajo no registrado, es útil recurrir a los datos presentados hace unos días por el Observatorio por el Derecho Social en el informe denominado: “Estado de vigencia de los Derechos Humanos de la clase trabajadora en la Argentina”. Según las cifras exhibidas, el promedio de las remuneraciones netas de los trabajadores registrados alcanza los $5.796 mensuales. Al incorporar a los trabajadores no registrados a la cuenta el monto desciende a los $3.707 mensuales. Ese es el impacto profundo que tiene el trabajo no registrado en el promedio de ingreso de los trabajadores y el que representa una condena a salarios muy bajos de aquellos que no se encuentran contenido por el “mercado laboral formal”.
Hay un componente fundamental que explica un promedio de salarios de los trabajadores ocupados de $3.707. Esto tiene que ver con que más del 40% de los trabajadores percibe de su ocupación principal un ingreso inferior al Salario Mínimo, Vital y Móvil. Esto se produce por situaciones de fraude laboral que esquivan hasta las pautas más básicas que regulan el empleo. Las carencias en los controles estatales y el propio Estado (ya sea nacional, provincial y/o municipal) empleando bajo condiciones informales son parte de este entramado irregular.
Estos $3.707 que cobra en promedio la totalidad de los trabajadores Argentinos superan el Salario Mínimo Vital y Móvil ubicado en los $2.875 pero se encuentra muy lejos de los $6.997 calculados como costo de una canasta básica de bienes y servicios para una familia tipo (4 personas) por  la Junta Interna de ATE – INDEC. Sin el impacto a la baja en el promedio de los salarios no registrados, la diferencia entre el salario medio y la canasta básica de bienes y servicios sería menor, como sería menor el problema económico a saldar. Es evidente que el trabajo no registrado representa de los peores males que se deben enfrentar en el ámbito laboral y, en consecuencia, en el ámbito social.
Para complementar el panorama del mercado laboral es importante mencionar que según los datos publicados por le INDEC, la desocupación se ubica en el 6,9%, mientras que la subocupación alcanza el 8,9% (de los cuales el 6,2% es demandante). Estos números expresan que la desocupación es un tema claramente menor respecto del fenómeno que venimos abordando –aunque no por esto menos importante-.
La foto del mercado laboral sigue mostrando grandes contrastes. Mientras que la desocupación hoy ocupa un rol secundario, el protagonismo del empleo precario es notorio y su combate debe encabezar las listas de prioridades de las intervenciones estatales y gremiales. Para que la palabra “inclusión” sea una realidad, en serio, para ese tercio de trabajadores informales se necesitan más y mejores políticas activas contra el combate del fraude laboral y la precarización. Por ahora el Estado ha esquivado el tema y ha dejado hacer y los sindicatos fueron demasiado complacientes y en los peores casos cómplices.

* Periodista especializado en temas gremiales / @ludistas

miércoles, 13 de febrero de 2013

El derecho a la vivienda: un lujo


Por Jorge Duarte
Al recorrer la evolución de los salarios y de los precios de las viviendas en el mercado inmobiliario encontramos que en los últimos 11 años se ha ensanchado la brecha que separa el promedio de salarios y el valor de las viviendas. La posibilidad de acceder a un techo para los trabajadores se convierte en una utopía, al tiempo que la desregulación del mercado inmobiliario sigue excluyendo.

El acceso a la vivienda es uno de los temas centrales para el bienestar de las familias y una de las cuentas pendientes más importantes de los años de prosperidad económica que vivió la Argentina post-2001. La propiedad de la vivienda es uno de los factores de inclusión social más importantes y la lógica de un mercado inmobiliario desregulado, al servicio de los grandes grupos económicos, no hace más que marginar a importantes sectores sociales al alquiler (ya sea formal o informal) o al hacinamiento. 

Para poder tener real magnitud del fenómeno repasemos números que presentó Natalia Cosacov, investigadora del Área de Urbanismo del Instituto de Investigación Gino Germani, de la Universidad de Buenos Aires en el Informe “Alquileres e Inquilinos en laCiudad de Buenos Aires. Una radiografía”[1]: “En Ciudad de Buenos Aires el 30% de los hogares alquilan el lugar donde residen (343.443)”. Es decir, casi 350 mil familias, solamente en la CABA, se ven imposibilitadas de acceder a una vivienda propia. A pesar de la reactivación económica y del crecimiento a tasas chinas, la redistribución del ingreso no fue tal para  propiciar a los trabajadores el acceso al techo propio. Es más, la falta de políticas concretas de regulación del mercado inmobiliario hicieron que una vivienda esté hoy más lejos del alcance de los trabajadores que hace 11 años.

Los datos que proporciona Natalia Cosacov al respecto son más que claros. En 2001 el 68% de los hogares eran propietarios, hoy el número de hogares propietarios del lugar donde residen descendió al 56%. Este fenómeno se da por el incremento incesante de los precios de las viviendas en el marco de la especulación inmobiliaria. Cosacov concluye: “Si ha habido una mejora en el ingreso, lo cierto es que no ha sido suficiente para que una gran mayoría de familias puedan comprar la vivienda en la que habitan, dado que los precios del suelo aumentaron más que los salarios”. Esto lo grafica en su informe con el siguiente cuadro:
 
Fuente: elaboración Natalia Cosacov en base a datos del Mercado Inmobiliario de Datos de la DGEyC

Como vemos, la curva ascendente del aumento de salarios muestra un comportamiento menor a las curvas que reflejan los aumentos del precio del suelo en las diversas zonas de la Ciudad de Buenos Aires. Esta separación no hace más que confirmar la imposibilidad del acceso a la vivienda por parte de los sectores asalariados y la exclusión como patrón resultante de mantener un mercado inmobiliario desregulado. Este escenario se sintetiza, entonces, en trabajadores sin viviendas y viviendas sin trabajadores.

Algunos números que aportan a entender el tema
Los números duros expresan cuestiones centrales para terminar de comprender lo que sucede. A la fecha encontramos que el promedio de ingresos de los trabajadores ocupados (registrados y no registrados) se encuentra apenas en los $3.707. Este promedio de salario dista mucho del costo de lacanasta básica de bienes y servicios para una familia tipo (4 personas) calculada en $6.997 por la Junta Interna de ATE – INDEC. Con salarios que apenas superan el 50% de la canasta básica de bienes y servicios se hace imposible pensar en destinar ahorros a la compra de una vivienda. 

En este sentido, es importante remarcar que 1 de cada 3 trabajadores se encuentra no registrado y esa condición lo imposibilita de acceder al mercado formal. Para aspirar a un alquiler en el mercado formal o, incluso, al acceso a un crédito es necesario cumplir con requisitos que los trabajadores no registrados no alcanzan, como la presentación de recibos de sueldo y comprobantes de ingresos. Es decir, la informalidad laboral deriva en precariedad de las condiciones de vivienda.

Las dificultades del acceso al crédito hipotecario, por no poder conseguir los requisitos mínimos, hicieron que se convierta en una herramienta sin peso real en las transacciones de inmuebles. El impacto decreciente de los créditos hipotecarios en la venta de inmuebles es resumido por Natalia Cosacov de la siguiente manera: “el impacto de las hipotecas en la compra-venta de inmuebles ha tendido a disminuir, representando en el 2010 sólo el 5,8% de las operaciones de compra-venta”. Es decir, salarios que cada vez están más lejos del precio de la vivienda y la imposibilidad del crédito como herramienta operan como dos factores fundamentales en la marginación del 30% de los hogares a la posibilidad de la casa propia.

Como corolario habría que mencionar el elevado porcentaje que representa un alquiler en los salarios de los trabajadores. Según datos del mercado inmobiliario de la Dirección Estadística de la Ciudad de Buenos Aires, un alquiler promedio de un departamento de 3 ambientes rondaba los $2.280 en el barrio de Almagro y los $1.900 en Parque Patricios a marzo de 2012 (estos números, seguramente han subido alrededor de un 20% en un año). Si entendemos que los trabajadores no registrados no tienen acceso al sistema formal de alquiler y nos concentramos en el porcentaje que representan los alquileres sobre el promedio de lo percibido por los trabajadores registrados (actualmente esa cifra llega a los $5.796), encontramos que un alquiler en Almagro representan, al menos, un 37% de lo percibido por un asalariado registrado. Haciendo el mismo análisis un alquiler en Parque Patricios representa erogar un 32% de lo que percibe mensualmente un trabajador registrado. Es decir, más de un tercio del salario promedio debe ser destinado por los trabajadores registrados a residir en una vivienda que nunca llegarán a adquirir

Como contracara resta mencionar la cantidad de obras suntuosas y viviendas desocupadas que hay en la Ciudad de Buenos Aires. La propia lógica del capital, que en tiempos de crecimiento económico lleva a la concentración, hace que el acceso al suelo y la vivienda sea cada vez más dificultoso mientras que la cantidad de viviendas desocupadas crezca. El Censo 2010 mostró que un total de 340,975 viviendas (número que representa un 24% del total) se encuentran desocupadas. Estas viviendas desocupadas que encajan casi a la perfección con la cantidad de familias que alquilan, muestran que lo que hace falta es regular el mercado en favor de los sectores menos favorecidos. Viviendas hay suficientes.

Hasta que el salario no comience desandar el camino que lo aleja del acceso a la vivienda, el derecho constitucional a una vivienda digna seguirá siendo un lujo y el suelo propiciará el caldo de cultivo necesario para los negocios que excluyen a las mayorías.

*Periodista especializado en temas gremiales / @ludistas