sábado, 8 de junio de 2013

El impacto de Ganancias en los bolsillos y el consumo

Por: Ariel Setton (*) y Jorge Duarte (**)

Hace unos años el tributo de ganancias por parte de los asalariados se convirtió en uno de los principales temas de agenda de cara a los acuerdos salariales. La evolución de la cantidad de trabajadores que pagan el impuesto muestra un constante crecimiento, llegando a más de 1.600.000 trabajadores. Muchos de ellos recibieron durante los últimos años, aumentos superiores a los niveles de inflación, pero también comenzaron a tributar aquellos a quienes únicamente se les actualizó los salarios por ajustes por inflación. Casi la mitad de los que pagan Ganancias, lo hace en las alícuotas más bajas, de hasta el 14% de la ganancia neta (llegando al 8,5% de los trabajadores totales), y menos del 3% de quienes pagan, lo hace en la alícuota más alta (0,5% de los trabajadores totales) (AFIP, 2012).

Actualizaciones en el tope a partir del cual se comienza a tributar ganancias menores al aumento de salarios promedio implicó que la cantidad de asalariados comprendidos por este impuesto haya dado un importante salto. Asimismo, la falta de actualización de las escalas sobre las cuales se paga ganancias, impactaron en un aumento del salario destinado a este tributo.

Resulta importante tomar en consideración de qué manera un mayor pago de impuesto a las ganancias impactó sobre los niveles de consumo, tomando en consideración si los aumentos efectivos y en mano de salarios lograron superar los niveles de aumento de precios.


Impacto del Impuesto a las Ganancias sobre los ajustes salariales
Tomando en cuenta un análisis realizado previamente en donde se veía que el 24% promedio acordado por paritarias 2013 impactaba en aumentos efectivos de entre 20% y 28% (ver Paritarias 2013: una pauta y diversas realidades) Se sumaron todos los ingresos entre enero y diciembre de cada año de un trabajador promedio de cada sector analizado y se calculó el monto promedio a pagar de ganancias para sus salarios durante el año 2011, 2012 y 2013. Es importante destacar que los resultados obtenidos dependen del salario promedio de cada sector y que en algunos casos el aumento efectivo sea diferente del acuerdo por paritaria de ese año, al contemplarse los ingresos de enero a diciembre y no por período del acuerdo. Un sector con salarios promedios más altos, se ve más perjudicado cuando se analiza el aumento efectivo neto de impuestos al tributar una alícuota mayor. Por su parte, los sectores con menor salario promedio tributan una alícuota menor, o aún no pagan ganancias.), teniendo en cuenta la relevancia del fenómeno de Ganancias, y para evaluar de qué manera impacta el mismo en el salario en mano de los trabajadores registrados, se hizo un ejercicio de simulación.

Amerita remarcar que el impacto en el bolsillo de los asalariados se modifica sustancialmente cuando se analiza el caso de un empleado soltero y sin hijos (con menos desgravaciones posibles sobre el impuesto) y el caso de un empleado casado y con dos hijos.
Los resultados obtenidos son los siguientes:

Cuadro 1. Incremento Salarial Nominal, 
Efectivo y Neto de Bolsillo por Gremio


Años 2012 y 2013

Fuente: elaboración propia

Como se puede observar en el gráfico anterior para el caso del año 2013, excepto en el caso de los docentes -con salarios promedio mucho más bajos que el resto de los gremios simulados-, los trabajadores de los demás sectores estudiados verán que una parte de lo acordado en paritarias será destinado al pago incremental de ganancias. Para calcular el aumento de bolsillo será necesario descontar de la actualización salarial del sector el porcentaje que será absorbido por el impuesto a las ganancias.

Asimismo, cuatro de los ocho gremios tendrán un aumento en mano menor que durante 2012.

Porcentaje del aumento salarial que va a pagar nuevo Impuesto a las Ganancias - como porcentaje del aumento efectivo - 
Fuente: elaboración propia

La relevancia de la fracción de la actualización salarial que se destinarán al pago de ganancias varía de acuerdo al sector. Quienes deberán disponer de una mayor proporción de su salario para pagar ganancias son los bancarios, que tienen los salarios promedios más elevados y un acuerdo efectivo de aumento que roza el 29% para 2013. En este caso, los trabajadores bancarios casados con 2 hijos verán como el 28,8% acordado en paritarias se reduce al 24,6%, mientras que los solteros verán como el 28,8% se reduce al 23,8%. Por lo tanto, un 14,3% y un 17,4% del incremento salarial -de acuerdo a la condición- será destinado al pago de impuesto a las ganancias.

Otros que deberán consignar una proporción creciente de su sueldo al pago de ganancias son los metalúrgicos y los ferroviarios. Si bien es menor el impacto que en el caso de bancarios, es importante mencionar que los salarios medios sectoriales son más bajos, por lo tanto la presión tributaria recae sobre salarios con menor poder adquisitivo. Este fenómeno no es nuevo para ambos casos, ya que en 2012 los metalúrgicos y los ferroviarios le destinaron al pago de ganancias entre el 14,3% y el 17% de su actualización salarial anual dependiendo de la condición familiar del trabajador.

A partir de 2013 los que se incorporarán a tributar, para el caso de un trabajador casado con dos hijos, son los trabajadores estatales. Hasta 2012 el salario medio del sector no superaba el mínimo no imponible para esa situación familiar, pero este año los estatales casados con 2 hijos, por primera vez, deberán destinar una parte del incremento salarial al pago del Impuesto a las Ganancias.

En conclusión, se observa que la gran mayoría de los trabajadores analizados tendrá una mayor carga tributaria de ganancias sobre su salario. Sin embargo, el incremento de la carga tributaria de ganancias en 2013 será menor que la de 2012, año en el que por la falta de actualización del mínimo no imponible se produjo un salto muy importante.

Estos números expresan que, año a año una mayor proporción del salario debe ser destinado al pago del impuesto a las ganancias, como se observa en los siguientes gráficos.

Porcentaje del sueldo total anual destinado al pago del impuesto a las ganancias

- caso empleado soltero y sin hijos - - caso empleado casado y dos hijos - 
Fuente: elaboración propia

Como consecuencia de una falta de ajuste del mínimo no imponible durante el año 2012 (compensada sólo parcialmente con la condonación del pago del tributo sobre el segundo medio aguinaldo), el ajuste del 20% del mínimo no imponible implementado desde marzo 2013 (con impacto anual del 16,7%) y la permanencia inalterable de las escalas de pago por tramo del impuesto, la presión de ganancias sobre los salarios termina erosionando los aumentos efectivamente obtenidos por cada uno de los sectores. Esta erosión atenta contra la capacidad de las actualizaciones salariales de compensar los aumentos de precios y termina deteriorando el nivel de crecimiento del consumo y la recuperación de la economía.
Para citar algunos casos paradigmáticos:

:: En el año 2011, un empleado del gremio La Bancaria que cobraba el salario promedio del sector (mayor a la media), con dos hijos y cónyuge a cargo, pagaba anualmente el 4,6% de su sueldo en impuesto a las ganancias. Ese valor creció a 8% en 2012 y a casi a 11% en 2013.
:: Si ese mismo empleado bancario fuera soltero y sin hijos, los valores pasan del 10% en 2011 a más del 16% en 2013, que representa el valor de dos salarios brutos al año.
:: Un empleado ferroviario casado y con dos hijos vio triplicar el peso de ganancias en su salario en tan sólo dos años, pasando de 2,1% de su sueldo total anual en 2011 a 6,8% en 2013.

Resulta importante destacar que este análisis no pierde de vista que el impuesto a las ganancias es uno de los impuestos más progresivos del sistema tributario actual, y que no se plantea como necesidad su disminución, pero ante el aumento de la presión sobre el salario, resultaría necesario una compensación de la misma sobre otros impuestos menos progresivos, que permita mantener el poder de compra del mismo en el tiempo. Quienes recibieron aumentos salariales superiores a los niveles de inflación deberían tributar una mayor proporción de su salario, para respetar la progresividad del impuesto.

(*) Economista e investigador de la Universidad de Buenos Aires. Docente Economía Internacional. Tw: @arisetton 
(**) Periodista especializado en temas gremiales. Tw: @ludistas

sábado, 1 de junio de 2013

Paritarias 2013: Una pauta y diversas realidades

Por: Ariel Setton (*) y Jorge Duarte (**)

En Argentina, el esquema de acuerdos salariales por paritarias ha permitido que en los últimos 10 años, los trabajadores registrados hayan logrado superar el nivel de inflación, con excepción de 2012. Por lo tanto los trabajadores, con el transcurso de los años, han incrementado el porcentaje de la renta que capturan, lo que permitió recuperar, paulatinamente y de forma parcial, el retraso generado por la devaluación del año 2002 que expresó una gran transferencia de ingresos al sector empresarial.

Se han realizado diversos análisis de cómo el esquema de acuerdos salariales impactó en la distribución funcional del ingreso, en especial desde el año 2008 (último dato publicado por INDEC). Entre ellos se pueden mencionar Martin Tetaz, Apuntes Para el Cambio, yAriel Setton.

En ese sentido, es importante entender tanto el impacto efectivo de los diversos acuerdos gremiales sobre los salarios, como así también las consecuencias de la masificación del tributo de Ganancias y, consecuente, la evolución del poder de compra de los salarios.

Este trabajo procurará, en esta etapa, analizar el primero de los efectos, colocando el foco en la evolución de los salarios nominales de las diferentes paritarias. Para esto tendremos en cuenta los aumentos porcentuales totales acordados, los tramos y plazos en los cuales fueron implementados, los montos fijos adicionales y el impacto efectivo en términos salariales.

Se analizaron los principales acuerdos gremiales para los años 2011, 2012 y 2013. El siguiente cuadro los resume:

Evolución Paritarias Nacionales. Aumentos nominales por año

Fuente: elaboración propia

Una primera impresión podría concluir que respecto de años anteriores, en 2013 se habrían realizado acuerdos de ajuste salarial más homogéneos entre los diferentes sectores. Esto indicaría un primer paso para el establecimiento de pautas salariales nacionales.
Pero, ¿fue asi realmente?.

Impacto de las paritarias para cada gremio
Como puede observarse del cuadro “Evolución Paritarias Nacionales. Aumentos nominales por año” en 2013, en contraste con los años precedentes, el gobierno nacional logró establecer una pauta general del 24% para la gran mayoría de los sindicatos.

A diferencia de lo acordado en años previos, en 2013 se observa que se acortaron la cantidad de tramos en los que se efectivizan los aumentos y se adelantaron los plazos de pago de aumentos. Es de destacar que todos los aumentos se terminan de percibir antes de las elecciones de octubre, lo que podría entenderse como una consecuencia directa del año electoral sobre las negociaciones salariales.

A pesar de hablarse de una pauta homogénea del 24%, el impacto de lo acordado en cada sector genera consecuencias sustancialmente diferentes. Los dos factores que motivan estos resultados diferentes son: el impacto de paritarias pasadas sobre este año y las distorsiones producidas por los montos fijos acordados por diversos gremios.

Para expresar las situaciones diversas, se estudiaron los acuerdos establecidos en las paritarias de los gremios seleccionados para los años 2011, 2012 y 2013. El análisis contempló, de acuerdo al salario bruto promedio, la incorporación de cada uno de los aumentos - tanto de suma fija como porcentual -, los tramos de incorporación de los mismos, y se evaluó cuál es el incremento nominal efectivo para cada uno de los gremios.

Se entiende por incremento nominal efectivo, aquel que surge de sumar todos los conceptos que conforman el salario bruto (incluyendo aguinaldo) de un período de convenio (un año) y compararlos con los mismos, del año previo.

Puede observarse aceleración en la tasa de crecimiento efectiva de los salarios cuando se dan ajustes nominalmente mayores, en tramos más cortos, o más adelantados en el tiempo, respecto al mismo período del año anterior. Del mismo modo, aumentos en los montos de las sumas fijas por encima del promedio nominal de aumento, generará una aceleración en la tasa de crecimiento salarial efectiva.

Evolución Paritarias Nacionales. Aumentos nominales por año 
Fuente: elaboración propia

Fruto de examinar las situaciones particulares de acuerdos que concordaron en un cierre del 24% en estas semanas, hemos encontrado actualizaciones salariales que van desde el 22,1% (UOM) al 28,8% (Bancarios) respecto a 2012. Es importante remarcar nuevamente que estos resultados diversos se generan a partir de un cierre paritario aparentemente similar.

Por los motivos explicados previamente, los trabajadores de muchos sindicatos ven incrementar la tasa efectiva de crecimiento de sus salarios nominales respecto a 2012, mientras otros ven que esto se desacelera. Y aún sin tomar en consideración que desde marzo 2013 se aplicó una suba del mínimo no imponible de Ganancias, que para el 2012 tuvo como único alivio una condonación de ganancias por el segundo medio aguinaldo, ni tampoco tomando en cuenta la negociación sindical actual que busca condonar el pago del Impuesto a las Ganancias para los medio aguinaldos del 2013.

En este marco, se observa que de los ocho gremios analizados, cuatro tendrán aumentos efectivos mayores a los anunciados (Bancarios, Ferroviarios, UTA y UOCRA), mientras que otros cuatro tendrán aumentos efectivos menores a los nominalmente anunciados (Estatales Nacionales, UOM, Comercio y Docentes).Asimismo, cinco de los ocho gremios analizados tendrán un aumento en la tasa de crecimiento salarial en 2013 respecto a 2012.

En próximos informes se analizarán las actualizaciones salariales del período respecto a la inflación, ponderando el impacto creciente de ganancias sobre los salarios y las pérdidas de beneficios por asignaciones familiares derivadas de los cambios producidos en el último tiempo.


(*) Economista e investigador de la Universidad de Buenos Aires. Docente Economía Internacional. Tw: @arisetton 
(**) Periodista especializado en temas gremiales. Tw: @ludistas

viernes, 24 de mayo de 2013

2003-2013 Paritarias: períodos y participación de los trabajadores en la riqueza

Por Jorge Duarte* @ludistas

Las negociaciones colectivas regresaron luego de haber sido prácticamente nulas en los años 90´s. Este fenómeno deja interesantes datos sobre regularidades y dispersiones determinantes de períodos claros, y al mismo tiempo una evolución y un estancamiento en lo vinculado a la participación de los trabajadores en la riqueza generada. Analicemos en detalle:

Nuevas viejas reglas de juego
Los convenios colectivos de trabajo y las paritarias sectoriales determinan las remuneraciones y las condiciones de trabajo de aquellos trabajadores a los cuales se aplica el acuerdo que se ha alcanzado. Además, las mismas negociaciones tripartitas hacen posible que empleadores y trabajadores definan, mediante acuerdo, las normas que regirán sus relaciones recíprocas. Esta negociación que se produce entre las patronales y los gremios del sector es mediada por representantes del Ministerio de Trabajo de la Nación. Es importante aclarar que los convenios firmados en estas instancias alcanzan a todos los trabajadores del sector, más allá de si se encuentran afiliados o no al sindicato que los representa.
Luego de años en los que las negociaciones colectivas de trabajo fueron prácticamente nulas, de 2003 a la fecha se puede detectar un notable incremento en convenios y acuerdos colectivos. Según un informe difundido por el Observatorio del Derecho Social podemos afirmar que: “En términos generales, entre los años 2003 y 2011 existió un crecimiento de la negociación salarial por rama de actividad, que al mismo tiempo posibilitó obtener incrementos de los salarios en términos reales. De esta manera, existe una fuerte ruptura con la dinámica existente en los años '90, ya que por entonces la negociación colectiva salarial fue prácticamente inexistente, y en términos generales se encontraba atada a la existencia de aumentos de productividad y se realizaba en forma descentralizada”.
Sin duda se encuentra una diferencia con la década anterior, ya que el crecimiento económico experimentado fue acompañado por un incremento muy importante de puestos de trabajo. Es muy gráfico mencionar que la tasa de desocupación descendió del 20,4% en 2003 al 7,9% en la actualidad. Con variaciones de un punto la tasa de desempleo se encuentra en esos valores desde hace más de 2 años. También es importante recalcar que ese crecimiento del empleo no fue acompañado de la misma manera por incrementos salariales que apunten a remuneraciones superiores a las de los 90´s. El auge en la creación de empleo deja deudas pendientes en cuanto a la calidad de los empleos generados, observándose profundos procesos de precarización.


Economía y actualizaciones salariales
El estado ha cumplido un rol muy importante como elemento dinamizador de la economía desde 2003, a través de diversos factores: la reactivación y el sostenimiento de la obra pública, el aumento de los subsidios sociales y la ampliación de las coberturas sociales existentes. Este posicionamiento del estado, activo impulsor de la recuperación económica post crisis 2001, ha sido constantemente remarcado desde el discurso del gobierno nacional. Sin embargo, esa política encontró un límite determinante marcado por los altísimos índices de informalidad laboral. El trabajo no registrado no pudo perforar el piso del 33% en ningún momento del período. Las consecuencias del trabajo informal son claras, los salarios de los trabajadores no registrados son, aproximadamente, un 30% menores a los que perciben por el mismo trabajo quienes se encuentran registrados. Otros que han quedado excluidos del crecimiento han sido los trabajadores estatales que no han ganado poder adquisitivo en los últimos años, sino por el contrario, han tendido a la baja a causa del proceso inflacionario y de las magras condiciones que ofrecen especialmente municipios y provincias.
La variación de los salarios convencionales presenta en los últimos años importantes disparidades. A partir del año 2007 con la reaparición de la inflación como factor decisivo se registra una mayor dispersión de las negociaciones salariales. En el mismo sentido, el fuerte impulso inicial del Salario Mínimo, Vital y Móvil también perdió parte de su dinamismo a partir de ese año y la conflictividad laboral comenzó a crecer.
Las disparidades de los acuerdos salariales que se pactan en los últimos tiempos dependen de dos factores fundamentales, por un lado la capacidad de negociación (basada en el grado de organización) del gremio que se sienta a la mesa y, por otro, de la realidad económica de la actividad sobre la que se negocia. En esta dinámica entre el crecimiento del sector y la organización y capacidad de movilización de los gremios, suelen cerrarse los acuerdos salariales.
El siguiente cuadro refleja los incrementos pactados en la negociación colectiva por actividad entre 2006 y 2012.

Cuadro Nº1: Negociación colectiva pactadas por actividad. 2006-2012
Gremio
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
UOM
19%
19,1%
32,45%
18%
25%
26,5%
23%
UOCRA
19%
16,5%
19,5%
15,5%
27%
24%
24%
Comercio
19%
23%
20%
$300
27%
30%
24%
Enseñanza
40%
23,8%
19,2%
15,5%
23,4%
22%
19,7%
Estatales Nacionales
19%
16,5%
19,5%
15,5%
21%
24%
21%
Alimentación
19%
16,5%
31%
20%
35,2%
29,6%
27,5%
Salario Mínimo Vital y Móvil
27%
22,5%
26,5%
21%
22,7%
20%
25%
Fuente: Observatorio del Derecho Social CTA

Como vemos hay una cierta paridad en los aumentos conseguidos por los diversos gremios hasta 2007, y a partir de 2008 los porcentajes acordados por las distintas paritarias sectoriales comienzan a mostrar una dispersión importante, oscilando en ese año en una franja de más de 10 puntos. Mientras que en 2009 se estabilizan nuevamente los porcentajes de aumentos pactados, en 2010 se vuelve a hacer presente el fenómeno de dispersión mostrando sus picos más altos entre el 21% conseguido por los trabajadores estatales y el 35,2% logrado por los trabajadores de la industria de la alimentación. Esto se sostiene hasta la actualidad y se expresa en el crecimiento de la conflictividad, las rupturas en las centrales sindicales y la disputa creciente por la apropiación de la renta.


División del movimiento obrero organizado y participación en la renta
Hay varios motivos que se presentan a la hora de explicar las divisiones en el movimiento obrero organizado en los últimos años. Las razones político partidarias, las relaciones personales, las ambiciones individuales y los modos de conducción agotados, por mencionar son sólo algunos de ellos. Sin embargo, mayormente no hay explicaciones que releven cuestiones estructurales, económicas y sindicales. Avancemos desde esa perspectiva entonces.
Durante la década menemista, que derivara en la gran crisis del 2001, se produjo una pérdida constante de la participación de los trabajadores en la riqueza producida. Sin embargo, el golpe de gracia a los trabajadores se expresó en la gran pérdida salarial que provocó en los asalariados la devaluación post crisis de 2001. Esto queda expresado en una caída de 7% de la participación de los trabajadores en la riqueza en el lapso de 12 meses. A partir de 2003, con el comienzo del período kirchnerista se abre una etapa de recuperación acompañada de la creación de millones de empleos. Esta etapa de “romance”, coincidió, y no casualmente, con un momento de quietud en las centrales sindicales. Encontramos una CGT encolumnada detrás de la figura de Moyano y una CTA sin fracturas bajo la conducción de De Gennaro (hasta 2006) y de Yasky (de 2006 a 2010).
El siguiente cuadro expresa el nivel de participación de los trabajadores en las riquezas producidas desde 1993 a 2011:
Cuadro Nº2: Participación de los trabajadores en la riqueza producida. 1993-2011
Fuente: Revista Apuntes para el Cambio
Como vemos, la pendiente decreciente se mantiene desde 1993 a 2001 y se produce una caída brusca, fruto de la devaluación en 2002. Desde 2003 comienza el período de recuperación que se mantiene hasta 2009. Vale remarcar que si bien la pendiente es positiva hasta 2009, el valor alcanzado no supera los números iniciales (1993). Ahora bien, desde 2009 a 2011 vemos que en lugar de crecer la participación de los trabajadores, comienza a decrecer. Esa pendiente negativa hace que se pierdan 2,8 puntos porcentuales en dos años, sobre un total de 10 puntos porcentuales recuperados en todo el período.
La caída en la participación en la riqueza de los trabajadores es contemporánea con las crecientes tensiones dentro de las centrales sindicales. En 2010, en el marco de la disputa por la conducción de la CTA que enfrentó a Micheli y a Yasky se produjo una fractura que hasta el día de hoy no pudo saldarse. El resultado de ese quiebre dejó una CTA de tinte opositor encabezada por Pablo Micheli y una CTA cercana al gobierno nacional encabezada por Hugo Yasky. En 2011 comenzó, además, el proceso de distanciamiento que terminó en el alejamiento definitivo de Hugo Moyano, Secretario General de la CGT, del gobierno nacional y la posterior ruptura de la Confederación General del Trabajo. ¿Es casual que surjan estas divisiones cuando los trabajadores pierden peso en la participación en las ganancias? Repasemos algunos datos más.
En el período que va de 2004 a la actualidad, también se experimentó un aumento exponencial de las negociaciones colectivas de trabajo. Esto se hizo posible a raíz de que en marzo de 2004 se aprobó la ley 25.877, que derogó la denominada “Ley Banelco” de flexibilización laboral y estableció un nuevo marco jurídico para las negociaciones colectivas. Entre 2004 y 2010 encontramos que se produjo un aumento del 585% de la cantidad de negociaciones colectivas acordadas entre los trabajadores (representados por sus gremios) y las patronales:
Cuadro N°3: Cantidad de negociaciones colectivas por año. 2004-2012
Año
Cantidad de negociaciones
2004
348
2005
568
2006
930
2007
1027
2008
1231
2009
1331
2010
2038
2011
1864
2012
1714
Fuente: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
A partir de 2011 notamos un retroceso entre los acuerdos firmados con respecto al año anterior. Esto se expresa también en 2012 en el que persisten los problemas para cerrar acuerdos colectivos. Un informe presentado por SEL-Consultores del mes de junio de 2012 expresaba que el 47% de los convenios colectivos del año se negociaba con retraso. Estos problemas se vinculan con el aumento de la conflictividad y con el freno de la economía que impone incertidumbre entre las partes.
Por su parte, la conflictividad gremial, que en el país se mantenía en valores bajos y relativamente estables en el período de post convertibilidad, se disparó en 2011. Mientras que en 2010 se relevaron un total de 385 conflictos, encontramos que en 2011 la cifra relevada llegó a un total de 754. De esta manera nos topamos con que el aumento de conflictos entre 2010 y 2011 fue de un 96%. El aumento de la conflictividad se consolidó en 2012, año en el que se relevaron 779 conflictios, un 3,3% más que en 2011. El aumento de la conflictividad se mantiene en 2013, en medio de la dispersión de las fuerzas organizadas de los trabajadores causada por las fracturas en las centrales sindicales.
Entonces encontramos que entre 2009 y 2011 cae la participación de los trabajadores en las riquezas, se detiene el ritmo de aumento de la firma de las negociaciones colectivas, aumenta la conflictividad gremial y se produce una dispersión de las fuerzas organizadas de los trabajadores. Estos cuatro factores, combinados con el parate que presentan las variables económicas (retroceso en algunos casos), exhiben un panorama complejo a enfrentar por los trabajadores. Las divisiones en el movimiento obrero parecen expresar un freno a las posibilidades de imponerse en la puja distributiva y aporta al retroceso de la participación de los trabajadores en la riqueza.
En una Argentina en la que hay menos para repartir por la caída en la producción, la fuerza que consigan articular los trabajadores organizados será fundamental para revertir su retroceso en la participación en la riqueza producida. Si bien la fragmentación pareciera ser un freno, la respuesta de los asalariados se plasma en el aumento de la conflictividad, demostrando que sigue firme la lucha para recomponer una variable que recién araña los valores de los noventa y que todavía está lejos de lo que supo ser a mediados de 1970.

*Periodista especializado en temas gremiales / http://escritosdeclase.blogspot.com.ar  / @ludistas

sábado, 18 de mayo de 2013

Videla: la represión y su sentido

Por Jorge Duarte @ludistas

La muerte del ex dictador Jorge Rafael Videla presenta un momento para la reflexión sobre lo que representó la dictadura para el Movimiento Obrero Argentino. Con intereses que respondían a los grandes capitales nacionales y transnacionales, “los milicos” reprimieron, secuestraron, torturaron y mataron. Detrás de la violencia, un modelo económico, un modelo de país y el germen de la exclusión de millones.


La brutalidad de la dictadura militar que accede al poder el 24 de marzo de 1976 no era un sinsentido. La represión al movimiento obrero organizado se había exacerbado post Cordobazo y luego con la creación de la triple A en plena democracia. Previo al golpe de estado de 1976, dos de los referentes del Cordobazo murieron como consecuencia de las persecuciones. Agustín Tosco falleció en la clandestinidad sin poder ser atendido y Atilio Lopez fue asesinado de 130 balazos por la Alianza Anticomunista Argentina. Agotada la salida represiva en democracia y con una crisis política abierta por la muerte de Perón, los militares irrumpieron con el objetivo de poner “orden” ante una situación que amenazaba los intereses de los grandes poderes económicos.
Una severa reforma financiera, endeudamiento externo y desindustrialización fue el contexto económico que impuso la dictadura a la brutal represión que blandía sobre los que resistían. Gracias a la liberalización económica, el plan cívico-militar logró que la industria deje ser el núcleo dinamizador de la economía nacional. Estas decisiones lograron que en los primeros años posteriores al golpe cívico-militar cierren más de 20.000 establecimientos fabriles. Como consecuencia directa se puede mencionar que el producto bruto del sector industrial cayó cerca de un 20% entre 1976 y 1983.
El foco central de resistencia a la dictadura cívico-militar se encontraba en el Movimiento Obrero Organizado. Los sindicatos y comisiones internas combativas enfrentaron al régimen dictatorial, a patronales que elaboraban listas negras y a los dirigentes participacionistas que entregaban a quienes resistían las conducciones burocratizadas. Estos dirigentes gremiales y militantes de base fueron los más atacados por la represión. Las cifras expresan que el 67% de los desaparecidos son trabajadores, fundamentalmente activistas de base.
Esta sociedad entre militares y patrones se evidenció desde el primer día de la dictadura. El 25 de marzo de 1976, a sólo 24 horas de haber asumido de facto el gobierno, el Comunicado N°4 de la Dictadura expresaba: "Se comunica a la población que todas las fuentes de producción y lugares de trabajo estatales y privados, serán considerados de interés militar". Ese mismo día el Comunicado N°25 disponía la intervención de la CGT y la confiscación de sus fondos. Decisioness claras que determinan el nivel de protección a los patrones y sus bienes, mientras que buscan desarticular el órgano de asociación de los trabajadores y le confiscan sus recursos.
Con sus organizaciones sindicales y sociales intervenidas, la Ley de Contrato de Trabajo derogada y, posteriormente reemplazada por la Ley 21400/76 que obligaba a desistir de las huelgas, la implantación de un régimen de despido sin causa y la eliminación de los fueros gremiales se buscó desarticular la actividad sindical. A pesar de estas medidas disuasorias, se contabilizan por decenas las acciones gremiales que se llevaban adelante. En el transcurso de 1976 se verifica un total de 89 conflictos sólo en grandes empresas.
Fruto de las políticas económicas y del nuevo patrón de acumulación instaurado por la dictadura cívico-militar sostenido a fuerza de represión, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se redujo  del 43% en 1975 (previo al golpe) al 22% en 1982 (cuando entregaron el poder). En el transcurso de sus casi 7 años en el gobierno, la dictadura no sólo había logrado detener el avance de las reivindicaciones de los trabajadores organizados, sino que había destruido derechos y fundamentalmente había impuesto un nuevo orden de corte liberal que tendría continuidad desde lo económico.

La destrucción de los ingresos de los trabajadores, la desarticulación de sus fuerzas y sus organizaciones, la aparición de la desocupación como disciplinador y el germen de la exclusión de millones se la debemos a los videlas y a los representantes de los grandes intereses económicos de ayer y de hoy. Videla se murió, sin embargo los intereses que defendió hasta el último día siguen vivos en la desocupación, el trabajo no registrado, la tercerización, las persecuciones gremiales y los salarios de hambre.

miércoles, 15 de mayo de 2013

De regreso a octubre


Por Jorge Duarte*
Con la presentación del Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo (CET) se empezó a clarificar el panorama de cara a la participación de las distintas centrales sindicales en las elecciones de octubre. Sumar candidatas a distintos espacios, armar una herramienta electoral propia o salir en busca de alianzas políticas parecen ser los caminos elegidos.

La pretensión estratégica de los sectores sindicales de tener candidatos propios que se conviertan en sus representantes en los diversos espacios parlamentarios no es nueva. Hace años sucede con expresiones variadas y con resultados diversos. Con un movimiento obrero organizado disperso y una realidad que muestra cinco centrales sindicales se complejiza la situación. Todos buscan posicionarse para obtener algunos cargos a través de las urnas y plantarse como parte de alguna alternativa viable de cara a las elecciones de 2015. Las negociaciones por los cargos no comenzaron, pero sí quedan claras las primeras cartas que jugarán cada uno y cuáles son sus intenciones.
Moyano, con el lanzamiento del CET, busca enmarcar un armado peronista clásico que reúna todas las expresiones hoy alejadas del Kirchnerismo. Hasta el momento el líder camionero logró captar la atención de los gobernadores peronistas no kirchneristras, el espacio bonaerense encabezado por De Narváez y expresiones peronistas minoritarias de otras provincias. Antiguos aliados k, opositores acérrimos o cercanos hoy alejados son bien recibidos por el Moyanismo. Seguramente, el líder de la CGT Azopardo utilizará su poder de movilización para negociar la incorporación de sus hombres en los armados de listas y buscará que su espacio se convierta en la ambulancia que recoja a los heridos que dejen las disputas internas del kirchnerismo cuando se debatan cargos. Estructura de reconstrucción del peronismo tradicional.
La CGT Alsina, que lidera el metalúrgico Caló, irá por cargos en las listas del Frente Para la Victoria y buscará colocar a sus hombres en lugares que les garanticen representación. La expectativa de máxima pretendida por la central será obtener el 30% de los cargos, pero seguramente se conformarán con bastante menos. El apoyo brindado por la CGT Alsina al gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner incluyó jugadas fuertes, como la fractura de la tradicional CGT y esperan que ese gesto (entre otros) sea recompensado en su justa medida. Además, con la figura de Víctor Santa María a la cabeza, buscará hacer pie en las elecciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde el FPV suele hacer agua. Buscará consolidarse como el brazo obrero del kirchnerismo.
Con poco para negociar, pero de los primeros en elegir candidato, se encuentra Luis Barrionuevo. Desde hace tiempo el dirigente gastronómico y líder de la debilitada CGT Azul y Blanca optó por poner todas sus fichas al cordobés De la Sota y ahí espera poder colar sus fichas. Barrionuevo, en el último año, mostró gestos de acercamientos al líder camionero, Hugo Moyano, y la figura de De la Sota los puede terminar de encolumnar detrás de un mismo proyecto que busque disputarle las banderas del Peronismo al kirchnerismo. Veremos si los egos y los deseos concluyen en armado político o las fotos y las intenciones se diluyen.
En la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) no es muy diferente el horizonte. La CTA liderada por  Hugo Yasky, volcada al apoyo del gobierno nacional en diversas vertientes, buscará colar algún candidato ya sea por el FPV o por listas aliadas. Por otra parte, la CTA que encabeza Pablo Micheli buscará cerrar su apoyo a un espacio de centro-izquierda -símil FAP-. Hubo rumores y más rumores sobre la posible candidatura de Pablo Micheli, sin embargo no queda claro si será él uno de los hombres que represente a la central con aspiraciones parlamentarias. Desde el seno de la central se teme que una candidatura de su líder pueda rifar en las urnas lo que están construyendo desde el quiebre de la central en 2011. La apuesta por candidatos y el apoyo a un proyecto político que supere lo sindical no termina de convencer a muchos y seguirá siendo debatido, aunque la última palabra la tendrá Micheli.
La diversidad de posturas en torno a cómo participar en las elecciones de octubre es una expresión más de la fragmentación del movimiento obrero organizado. Las conducciones definen estrategias, arman alianzas, discuten candidatos y cierran acuerdos. Los trabajadores serán quienes tengan la última palabra y con su voto expresarán su apoyo o su desagrado.

*Periodista especializado en temas gremiales / http://escritosdeclase.blogspot.com.ar  / @ludistas
Nota originalmente publicada en Marcha